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Texto para el taller 003

Laboratorio Ilustración + filosofía

Diciembre 01, 2018 | www.lapis.red | Xalapa, Ver.

Matrioska

«Wonder Ponder»

¿Cuántas series caben dentro de una serie?

Ellen Duthie, Daniela Martagón y Raquel Martínez Uña

Cuando bautizamos como «serie» a nuestra “serie”, lo hicimos sin demasiada reflexión teórica y habíamos permanecido felizmente irreflexivas hasta que se nos dio esta carta blanca para hablar de la “serie” como «serie» en un número dedicado a las series. 

 

Lo primero que pensamos fue: «¡Horror! ¿Y si lo nuestro es, sin saberlo, más colección que “serie”?» Pero lo siguiente que pensamos, nos tranquilizó. La “serie” de «Filosofía visual para niños» (y no tan niños) de Wonder Ponder es una «serie» de títulos, cada uno compuesto por una “serie” de escenas ilustradas recogidas en una caja. Cada una de estas escenas por separado provoca una serie de preguntas y cada una de ellas en conjunción con las demás, otra serie de preguntas o reflexiones. ¡Es como una especie de matrioska de series! 

 

Nuestro entusiasmo se fue apoderando de nosotras hasta concluir, en un estado de euforia: «¡No es que Wonder Ponder sea una “serie”! ¡Es que es una invitación y un modelo para serializar el mundo entero!”»

 

«Un poco de calma», dijo alguien. «Necesitamos datos», dijo alguien más. 

 

Noviembre de 2014

Publicación de Mundo cruel: una invitación a reflexionar sobre la crueldad a partir de catorce escenas (serie «a»). 

«Abre, mira, piensa» dice la caja en uno de sus cuatro lomos. Abrimos, 

metemos la mano y sacamos la primera escena de la serie. 

 

a1 - Una niña matando una hormiga con un lápiz. 

Al dorso, una serie de preguntas: ¿Está siendo cruel la niña? ¿Has matado tú alguna vez a una hormiga queriendo? ¿Sienten dolor las hormigas? ¿Sienten miedo las hormigas? ¿Importa? […]

 

Metemos la mano y sacamos otra.

 

a2- Una familia sentada a la mesa. «¿Sopa de gatoooooo? ¡Puaaaaj!» grita la niña espantada. 

¿Has tomado alguna vez sopa de gato? ¿Hay alguna diferencia entre comer pollo y comer gato? […]

 

Y así, doce escenas más. Catorce escenas parar mirar y pensar de una en una pero también en comparación y en conjunción con las demás de la serie: noventa y una posibles combinaciones de dos escenas; trescientos sesenta y cuatro posibles tríos; mil y un cuartetos. 

Pero hay más. Dentro de la caja, tres tarjetas en blanco para añadir escenas propias a la serie. El cómputo sube: diecisiete escenas. 

Esa misma tarde, salimos a pasear. Nada más salir de casa, vemos a una persona sin techo pidiendo dinero. Encogemos los hombros y pasamos de largo. Alguien grita: «Con dos manos y dos piernas, ¡si no trabajas es porque no quieres!» Y nos preguntamos: ¿Encoger los hombros es menos cruel que gritar? ¿por qué? (a18).

No pasan ni dos minutos cuando vemos a una familia con unos niños vestidos de domingo, estilo siglo XIX. ¿Es cruel vestir a los niños de forma incómoda para mostrarlos a los demás? (a19). En nuestra mente, volvemos a abrir la caja para incorporar estas dos escenas de la vida real a la serie de Mundo cruel: diecinueve escenas; ciento setente y una posibles parejas de escenas; novecientos sesenta y nueve posibles tríos. Pura combinatoria. ¿Combinatoria? ¡No! ¡Comparatoria! 

 

Mayo de 2015

Publicación de Yo, persona: una invitación a pensar sobre la identidad (sería la serie «b»). 

  

b1- Un cirujano le inserta el último de cuatro cerebros a un niño. 

b2 - En una celda conviven un robot, un humano, unos monos y un cerebro, todos condenados a cadena perpetua. 

b3- Un partido de fútbol entre robots. […]

 

Y once escenas más, además de las de creación propia y las que vamos detectando e incorporando desde el mundo real, para mirarlas y compararlas con las demás escenas, en el contexto de la serie. Pero la comparatoria no acaba ahí. ¿Y si sacamos una escena de una caja y la metemos en otra? De repente, vemos cómo las dos series de escenas forman otra serie todas juntas (serie «n»). Y el cómputo se vuelve a disparar. 

 

Mayo de 2016

Publicación de Lo que tú quieras: una invitación a reflexionar sobre la libertad (lo llamamos serie «c»). 

 

c1 - Colisión de voluntades entre un gaitero entusiasta y un niño con ganas de dormir. 

c2 – Venta de esclavos en oferta. 

c3 - Una doctora leyendo los pensamientos de un paciente. […]

 

Y once escenas más… Así, el cómputo de escenas de partida asciende a cuarenta y dos (catorce en cada caja), cada una de las cuáles pertenece a la serie temática de su caja, pero también a la gran serie «n» de escenas para pensar el mundo que conforma toda la «serie de «Filosofía visual» publicada hasta la fecha: ochocientas sesenta y una posibles parejas y 1once mil cuatrocientos ochenta posibles tríos para comparar, contrastar y pensar. 

 

Pero queda una de las cosas más emocionantes. ¿Cuántas subseries interesantes podemos encontrar en la gran serie «n» de «Filosofía visual»? Podemos encontrar mini series sobre poder, género, la relación entre humanos y animales, los límites del humor o la relación entre ficción y realidad. Y también podemos hacer el ejercicio inverso. Tomar un conjunto de tres escenas cualesquiera y encontrar un nexo interesante que les una en serie: encontrarle la serialidad al conjunto. 

 

Mayo de 2018

Y ahora... SUMEMOS ¡PELLÍZCAME!

¿Qué cifras finales de comparatoria arrojará la serie cuando esté completa y le sumemos, por lo menos, dos cajas más? En realidad, en seguida se da una cuenta de que no importan tanto las cifras porque la serie nunca estará completa. Ahora, ya con datos, podemos decir que efectivamente la serie es una invitación a serializar el mundo entero: a hacer nuestras propias cajas de Wonder Ponder para mirar el mundo en serie y pensarlo en serio. 

 

Ingredientes útiles para la elaboración de una buena escena-pregunta

  1. La lectura central debe entenderse desde la imagen sin depender de referencias externas (en la medida de lo posible).

  2. Una composición clara y contundente que facilita la lectura y la permanencia de la memoria.

  3. Enigma, contradicción o conflicto que detona la chispa de la curiosidad.

  4. Efecto “velita mágica” de cumpleaños, la curiosidad no debe ser fácil de satisfacer pero tampoco tan difícil como para que se pierda lo fresco y divertido.

  5. El ejemplo debe ser tangible pero dinámico, te ancla en una realidad pero con espacio de maniobra y posibilidad de llevarte a otros lados.

  6. La escena es como un embudo por donde entra mucha información pero con una apariencia sencilla y sintética.

  7. Hay detalles no evidentes a primera vista pero que en lecturas posteriores pueden cambiar o matizar la percepción sobre lo que sucede 8. Partir de una curiosidad genuina como autor y evitar dar respuestas u opiniones disfrazadas de preguntas a los lectores.